Villalonga confía en que Soler «respete» el acuerdo verbal alcanzado para la compra de sus acciones

El empresario Juan Villalonga espera «con optimismo» que en los próximos días pueda cerrarse la operación de compra del 36 por ciento de las acciones del Valencia que posee en la actualidad Juan Soler, máximo accionista de la entidad, aunque lamenta que la misma no se completara ayer y mantiene la incertidumbre sobre los hipotéticos «cambios de actitud» que puedan producirse en Soler.

Villalonga, hasta ahora gestor del club, cuyo contrato ha sido rescindido, pormenorizó en una maratoniana rueda de prensa, de una hora y veinte minutos de duración, las negociaciones mantenidas con Soler y aseguró que, tras la reunión que se mantuvo anoche, no logró que el accionista de referencia del club firmase la operación propuesta, pero sí un acuerdo verbal.

En el mismo, el ex presidente de Telefónica se compromete a reunir a los inversores necesarios, en un plazo aproximado de diez días, para hacer frente a la compra de ese 36 por ciento, que ha valorado en 76,7 millones de euros, y esperar entonces que Soler cumpla su palabra y pueda cerrarse la transacción. Villalonga explicó que la principal diferencia entre ambos empresarios, y que les ha hecho irreconciliables, es que el primero considera imprescindible una ampliación de capital porque, a su juicio, el Valencia está «en la UVI» mientras el segundo no. Continuando la analogía médica, Villalonga explicó que el enfermo, con la actual gestión, está «muy mal y corre peligro de morir».

«Hoy hablé con Soler y le dije que hiciéramos la operación ya y que las entregas se irían haciendo en los próximos días porque necesitaba reunir a los inversores para que conozcan la factura total, tanto de la compra de las acciones como de la ampliación de capital, pero Soler no aceptó este planteamiento», indicó.

«Soler me dice que acepta la oferta y que no va a hacer ninguna venta de jugadores en las dos próximas semanas y que si vengo en los próximos días con mis inversores se realiza la operación. Soy optimista, pero la operación no se ha hecho hoy y estamos en una situación en la que desconozco si puede haber cambios de actitud», agregó.

Deuda de 780 millones de euros

El empresario señaló además que la deuda del club asciende a 439 millones de euros, más los 350 necesarios para construir un nuevo estadio (unos 780 millones de euros), y agregó además que deben realizar, con fecha límite el 31 de diciembre, un pago de 150 millones de euros porque de lo contrario podrían incluso quedarse fuera de las competiciones europeas, por lo que la situación del Valencia es, en su opinión, «preocupante».

Las soluciones de Villalonga no coinciden con las de Soler y entonces surge el conflicto. «No nos hemos puesto de acuerdo en las medicinas a suministrar al enfermo, no basta con ponerle el termómetro y darle caramelos», explicó gráficamente. Villalonga propone entonces una ampliación de capital, pero Soler la descarta porque a su juicio la cuestión se puede solucionar con la venta de los jugadores franquicia y de los terrenos del actual Mestalla.

Entonces Villalonga muestra su desacuerdo con esta posibilidad, expresa su deseo de convertirse «en el médico» del Valencia y le propone a Soler que le venda sus acciones. «Hasta hoy no he visto ninguna oferta por estas parcelas y no nos embauquemos en operaciones raras. Y la venta de jugadores es como si al enfermo le amputamos los brazos», indicó.

«Le propuse entonces la compra de las acciones y le he presentado una oferta por 76,7 millones de euros, pero yo sólo no tengo capacidad para afrontar esta cantidad y necesito venir acompañado de inversores amigos, aunque en nuestro proyecto jamás cederemos el control del Valencia a una entidad extranjera», subrayó.

Traeré un crack

Villalonga habló además de un hipotético proyecto al frente del club porque él tendría el 51 por ciento, de ese 36 por ciento de Soler, para «no perder el control». «Una de mis misiones es que el club esté siempre en manos valencianistas», dijo.

El ex de Telefónica, que se vanaglorió de hablar con Valdano, Aragonés e incluso de comer con Mourinho para charlar sobre el Valencia, elogió a Emery, al que considera «un pedazo de entrenador».

Además, adelantó que traería «un «crack»» y que hace todo esto por el Valencia, como demuestra el hecho de que hace unos días rechazara una propuesta para comprar el Milan, según comentó. «Por el aficionado del Valencia voy a luchar porque merece la pena. Quiero que sea un equipo correoso, luchador y también elegante, los reyes de la deportividad. Voy a ir a por todas, si no sale me iré tranquilo porque habré hecho todo lo posible y la vida es larga», manifestó, dispuesto a esperar segundas oportunidades.

«Siempre estaré disponible para un equipo como el Valencia. ¡Amunt Valencia!», concluyó Villalonga, que ahora debe trabajar para reunir al grupo de inversores y esperar entonces la respuesta definitiva de Soler.

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