Que es el sexto sentido

El quinto elemento

Sana, una francesa menuda de 31 años con el pelo castaño rizado, está atada a una silla en el Centro Clínico de los Institutos Nacionales de Salud. Frente a ella, un escritorio. A su alrededor, 12 cámaras de infrarrojos que siguen todos sus movimientos. La prueba está a punto de comenzar.

Sobre el escritorio, un cilindro negro se encuentra en posición vertical. Está coronado por una bola de plástico plateada. Este es el reto: Se le pide que se toque la nariz y luego toque la pelota que tiene delante. Es fácil. Se toca la nariz. Toca la pelota.

De repente, es como si la ubicación de la pelota se hubiera borrado de su mente. Va a tientas, moviendo el brazo hacia la izquierda y hacia la derecha. Cuando consigue tocar la pelota, parece un accidente. Se esfuerza por encontrar la nariz en su cara, fallando rotundamente unas cuantas veces.

Cuando cerramos los ojos, nuestra sensación del mundo y del lugar que ocupa nuestro cuerpo en él no desaparece. Queda una impresión invisible. Este sentido se llama propiocepción, es decir, la conciencia de dónde están nuestros miembros y cómo se sitúa nuestro cuerpo en el espacio. Y, al igual que los demás sentidos -la vista, el oído, etc.-, ayuda a nuestro cerebro a orientarse en el mundo. Los científicos lo denominan a veces nuestro «sexto sentido».

El reino de la luna

El sexto sentido es una película estadounidense de suspense psicológico sobrenatural de 1999[2] escrita y dirigida por M. Night Shyamalan. Está protagonizada por Bruce Willis en el papel de un psicólogo infantil cuyo paciente (Haley Joel Osment) puede hablar con los muertos. La película consagró a Shyamalan e introdujo al público del cine sus rasgos, sobre todo su afinidad por los finales sorpresa[3].

Estrenada por Buena Vista Pictures (a través de su sello Hollywood Pictures) el 6 de agosto de 1999, la crítica elogió sus interpretaciones (especialmente las de Willis, Osment y Toni Collette), su atmósfera y su giro argumental. Fue nominada a seis premios de la Academia, incluidos los de mejor película, mejor director y mejor guión original para Shyamalan, mejor actor de reparto para Osment y mejor actriz de reparto para Collette. Fue la segunda película más taquillera de 1999, con unos 293 millones de dólares en Estados Unidos y 379 millones en otros mercados.

Malcolm Crowe, un psicólogo infantil de Filadelfia, vuelve a casa una noche con su esposa Anna después de haber sido premiado por su trabajo. Un joven irrumpe en su casa y acusa a Malcolm de haberle fallado. Malcolm lo reconoce como Vincent Grey, un antiguo paciente al que trató de niño por sus alucinaciones. Antes de que pueda convencer a Vincent, éste le dispara y luego se suicida.

El último boy scout

En 1999 se estrenaron películas revolucionarias como Matrix y El proyecto de la bruja de Blair. También fue el año en que M. Night Shyamalan asustó al público de todo el mundo con un cuento embrujado llamado El sexto sentido. Protagonizada por Bruce Willis y Haley Joel Osment, El sexto sentido obtuvo seis nominaciones a los Oscar y fue la película de terror nacional más taquillera durante casi dos décadas. Y todos estos años después, seguimos hablando de El Sexto Sentido en voz baja y con reverencia, gracias a ese increíble final.

Esta conmovedora y a la vez terrorífica película de fantasmas termina con uno de los mejores giros de la historia del cine, una revelación final que tiene un impacto cultural pop sólo comparable al de El Imperio Contraataca. Los últimos minutos redefinen toda la película y le dan un significado totalmente nuevo. Si quieres saber de qué va realmente la película, ignora ese repentino escalofrío y no prestes atención a la mujer ensangrentada que hay justo detrás de ti. En su lugar, vamos a sumergirnos en el final de El sexto sentido y a averiguar qué ocurre en la moderna obra maestra de Shyamalan.

Qué es el sexto sentido en psicología

El sexto sentido es una película estadounidense de suspense psicológico sobrenatural de 1999[2] escrita y dirigida por M. Night Shyamalan. Está protagonizada por Bruce Willis en el papel de un psicólogo infantil cuyo paciente (Haley Joel Osment) puede hablar con los muertos. La película consagró a Shyamalan e introdujo al público del cine sus rasgos, sobre todo su afinidad por los finales sorpresa[3].

Estrenada por Buena Vista Pictures (a través de su sello Hollywood Pictures) el 6 de agosto de 1999, la crítica elogió sus interpretaciones (especialmente las de Willis, Osment y Toni Collette), su atmósfera y su giro argumental. Fue nominada a seis premios de la Academia, incluidos los de mejor película, mejor director y mejor guión original para Shyamalan, mejor actor de reparto para Osment y mejor actriz de reparto para Collette. Fue la segunda película más taquillera de 1999, con unos 293 millones de dólares en Estados Unidos y 379 millones en otros mercados.

Malcolm Crowe, un psicólogo infantil de Filadelfia, vuelve a casa una noche con su esposa Anna después de haber sido premiado por su trabajo. Un joven irrumpe en su casa y acusa a Malcolm de haberle fallado. Malcolm lo reconoce como Vincent Grey, un antiguo paciente al que trató de niño por sus alucinaciones. Antes de que pueda convencer a Vincent, éste le dispara y luego se suicida.