La meninas de velazquez

Felipe iv en marrón y plata

Las Meninas es un cuadro de 1656, conservado en el Museo del Prado de Madrid, obra de Diego Velázquez, el principal artista del Siglo de Oro español. Su compleja y enigmática composición plantea cuestiones sobre la realidad y la ilusión, y crea una relación incierta entre el espectador y las figuras representadas. Debido a estas complejidades, Las Meninas ha sido una de las obras más analizadas de la pintura occidental.

Según F. J. Sánchez Cantón, el cuadro representa la cámara principal del Alcázar Real de Madrid durante el reinado del rey Felipe IV de España, y presenta varias figuras, la mayoría identificables de la corte española, captadas, según algunos comentaristas, en un momento concreto como si se tratara de una instantánea[b][2] Algunas miran fuera del lienzo hacia el espectador, mientras que otras interactúan entre sí. La infanta Margarita Teresa, de 5 años, está rodeada por su séquito de damas de honor, carabina, guardaespaldas, dos enanos y un perro. Justo detrás de ellos, Velázquez se retrata trabajando en un gran lienzo. Velázquez mira hacia fuera, más allá del espacio pictórico, hacia donde se situaría un espectador del cuadro[3] En el fondo hay un espejo que refleja la parte superior de los cuerpos del rey y la reina. Parecen estar situados fuera del espacio pictórico en una posición similar a la del espectador, aunque algunos estudiosos han especulado que su imagen es un reflejo del cuadro en el que Velázquez aparece trabajando.

Las meninasserie de arte

Las Meninas es un cuadro de 1656, conservado en el Museo del Prado de Madrid, obra de Diego Velázquez, el principal artista del Siglo de Oro español. Su compleja y enigmática composición plantea cuestiones sobre la realidad y la ilusión, y crea una relación incierta entre el espectador y las figuras representadas. Debido a estas complejidades, Las Meninas ha sido una de las obras más analizadas de la pintura occidental.

Según F. J. Sánchez Cantón, el cuadro representa la cámara principal del Alcázar Real de Madrid durante el reinado del rey Felipe IV de España, y presenta varias figuras, la mayoría identificables de la corte española, captadas, según algunos comentaristas, en un momento concreto como si se tratara de una instantánea[b][2] Algunas miran fuera del lienzo hacia el espectador, mientras que otras interactúan entre sí. La infanta Margarita Teresa, de 5 años, está rodeada por su séquito de damas de honor, carabina, guardaespaldas, dos enanos y un perro. Justo detrás de ellos, Velázquez se retrata trabajando en un gran lienzo. Velázquez mira hacia fuera, más allá del espacio pictórico, hacia donde se situaría un espectador del cuadro[3] En el fondo hay un espejo que refleja la parte superior de los cuerpos del rey y la reina. Parecen estar situados fuera del espacio pictórico en una posición similar a la del espectador, aunque algunos estudiosos han especulado que su imagen es un reflejo del cuadro en el que Velázquez aparece trabajando.

Muchacha con un pendiente de perla

Las Meninas, un vertiginoso acertijo retiniano, juega al tira y afloja con nuestra mente. Por un lado, las líneas de perspectiva del lienzo convergen en un punto de fuga dentro de la puerta abierta, arrastrando nuestra mirada a través de la obra. Por otro lado, el resplandor del espejo hace que nuestra atención vuelva a salir del cuadro para reflexionar sobre la posición plausible de los espectros reales cuyos vagos rostros rondan la obra. Nos vemos constantemente arrastrados dentro y fuera del cuadro, ya que el aquí y ahora de la cámara sombría representada por Velázquez se convierte en una dimensión extrañamente elástica que es a la vez transitoria y eterna, un reino a la vez palpablemente real y mistificamente imaginario.

La forma de las meninas

Historia del Arte 13 de enero de 2019 Elena Martinica El principal artista del Siglo de Oro español, Diego Velázquez creó una obra ferozmente individualista e impresionante guiada por su pasión subyacente por el ser humano y la experiencia. Utilizando complejas herramientas estratégicas en la composición, Velázquez creó piezas tan convincentes que no podían escapar al interés.  Uno de sus cuadros más grandes, Las Meninas, de 1656, es uno de los mejores ejemplos del genio, la inteligencia y la maestría técnica del artista. Imbuido de una densa red de significados, el cuadro se convirtió en una de las obras más analizadas de la pintura occidental.

Desde que el cuadro se convirtió en la única obra a la que el escritor de arte Antonio Palomino dedicó un apartado en su historia de los pintores españoles de 1724, el cuadro nunca ha perdido su condición de obra maestra. El retrato forma parte de la colección fundacional del Museo Nacional del Prado de Madrid, España, donde el retrato sigue ocupando un lugar de honor en la actualidad.